martes, 4 de octubre de 2011

¿Para quién "decís" misa?

Al hilo de la entrada anterior: "¿Qué hacemos en Roma?"... algunas personas me han preguntado: "¿para quién 'decís' misa?"

Para responder a esto comenzaremos NO dando por supuesto algunas cuestiones importantes ¿qué quiere decir esto? sencillamente que las misas no se "dicen", se celebran. Y esta celebración tiene que ser presidida SIEMPRE por un sacerdote. 

Por otra parte, aunque asociemos generalmente la labor de los sacerdote a la celebración de la Eucaristía en una parroquia no significa que sólo puedan celebrar misa cuando hay feligreses. Es decir, aunque no exista una comunidad parroquial, los sacerdotes continuamos celebrando la Santa Misa. Por ejemplo, aquí en Roma, seguimos celebrando misa diariamente. 

Los sacerdotes, teniendo siempre presente que en el misterio del Sacrificio eucarística se realiza continuamente la obra de la redención, deben celebrarlo frecuentemente; es más, se recomienda encarecidamente la celebración diaria, la cual, aunque no pueda tenerse con asistencia de fieles, es una acción de Cristo y de la Iglesia, en cuya realización los sacerdotes cumplen su principal ministerio.

Canon 904 del Código de Derecho Canónico.

Al hilo de esto, se entiende que por el propio valor de la Eucaristía, el sacerdote debe celebrarla aunque sea solo, es decir, sin fieles. Por ello, nosotros seguimos celebramos la Eucaristía diaria, eso sí, al ser un colegio de sacerdotes no asisten fieles;  uno preside y los demás concelebramos en esa misma Eucaristía.
Ver los bancos de una iglesia llenos de sacerdotes concelebrando no es una estampa muy habitual en nuestras parroquias. Por ello debemos ir más allá... lo importante no es el templo, el número de laicos o de sacerdotes que participen, lo importante es que en la Eucaristía encontramos la fuente y la cumbre de nuestra vida cristiana. Los sacerdotes como sacerdotes y los laicos como laicos (cf. LG 11).

Altamente recomendable la lectura de la Constitución Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium del Concilio Vaticano II.
Conoce tu fe!
Oscar  Valado
Roma, 4 de octubre de 2011

2 comentarios :

  1. El otro día andaba yo buscando cosas sobre la Liturgia y me encontré esto que me parece interesante:

    La Eucaristía ideal es aquella que se celebra con una gran asamblea de pueblo, y con asistencia de muchos ministros que ejercen ministerios diversos. Es ahí donde se comprende bien la dinámica litúrgica. Sólo conociendo bien esta dinámica, y entendiendo el porqué de los detalles, sabremos hacer una adaptación adecuada a los casos en que se celebre la Eucaristía en el contexto de un pequeño grupo.

    La Iglesia permite al sacerdote celebrar la Eucaristía con la asistencia de al menos un fiel. El quórum litúrgico judío son 10 varones judíos adultos. El quórum cristiano es sólo de dos bautizados. “Donde hay dos o tres reunidos en mi nombre...” Sin embargo, el ideal no es multiplicar las pequeñas eucaristías, sino intentar que la asamblea sea lo más numerosa y lo más variopinta posible.

    Cuando el sacerdote celebra la Misa él solo, sin nadie que le acompañe, entonces ya no existe ese quórum mínimo de dos, requerido para que Cristo esté presente litúrgicamente. Por eso en este caso exige la Iglesia una causa “razonable y justa”. “Celebratio sine ministro vel aliquo saltem fideli non fiat sine iusta et rationabili de causa (Canon 254; IGMR 254).

    Normalmente se comete un grave abuso al considerar que cualquier capricho o conveniencia es causa razonable y justa. Esta excepción está prevista para casos extraordinarios como el del Carlos de Foucauld cuando era el único cristiano en Tamanrasset. Pero no vale para el caso en el que lo que está en juego no sea algo razonable o justo, sino la pura comodidad del celebrante o su devoción personal. En realidad, cuando el sacerdote tiene posibilidad de asistir a una celebración comunitaria durante ese día, no se justifica el que celebre una Misa él solo sin asistencia de nadie. Si para ello tiene que adaptar los horarios, es más importante que adapte sus horarios, que no el que celebre solo para no molestarse en cambiar su horario.

    Es curioso cómo las mismas personas que interpretan laxamente las palabras “causa justa y razonable”, luego las interpretan de manera rigorista cuando se dice que “es mejor que los sacerdotes presentes a la celebración eucarística ejerzan su propio oficio en ella y participen como concelebrantes y se revistan, a menos de que estén excusados de ello por una causa justa” (IGMR 114). Obsérvese que mientras que en el primer caso se trata de una prohibición de celebrar sin al menos un asistente (celebratio non fiat), en el segundo caso sólo se trata sólo de una recomendación (praestat), es mejor concelebrar que asistir como fiel.

    http://www.upcomillas.es/personal/jmmoreno/cursos/Liturgia/sacramentos/Eucaristia.htm

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  2. ABUMAI,
    No he querido profundizar en cuestiones teológicas porque esta entrada va dirigida sobre todo a algunos amigos/as que me han planteado sus dudas sobre dónde y con quién celebro ahora la Eucaristía. Ya que ellos asocian: sacerdote/parroquia/misa con fieles. Y ahora la realidad es otra: sacerdote/colegio/+sacerdotes. "Ergo" creían que el cura sólo celebra misa "porque hay fieles". Y lo que he intentado explicar sucintamente es que hay vida más allá de lo que podemos ver a simple vista.

    Por otra parte, subiendo un nivel más y haciendo alusión al material que citas, debo destacar que éste es muy interesante; suscribo casi todo lo que este profesor expone, porque al fin y al cabo es lo que propone la Iglesia. Pero se puede apreciar que en ocasiones va más allá de una exposición de la cuestión teológico-litúrgica (incluso jurídica) de la Eucaristía. Encuentro, en mi humilde opinión, matices verdaderamente discutibles:
    1. "La Eucaristía ideal es aquella..." Existen las misas ideales? (me pregunto). Las pequeñas parroquias nunca podrán celebrar una "Eucaristía ideal" como se describe: "aquella que se celebra con una gran asamblea de pueblo, y con asistencia de muchos ministros que ejercen ministerios diversos". La Eucaristía es lo que ES, no las hay ni mejores ni peores, deben ser celebradas todas con la misma dignidad. Eso sí, se pueden celebrar con mayor o menor solemnidad.
    2. La Iglesia no prohibe celebrar la misa sin fieles, sino que recomienda encarecidamente que se celebre con pueblo, es decir, con fieles que participen activamente y que cada uno ejerza su ministerio. Esto es fundamental!
    3. Que todos suscribamos el punto anterior y valoremos la importancia de una Eucaristía celebrada con fieles no quiere decir que "Cristo no se haga presente litúrgicamente cuando no haya presencia de dos bautizados". Es la Iglesia quien celebra la Eucaristía, afirmando algo así tiraríamos por tierra la doctrina de la comunión de los santos.

    Abreviando: me quedo con lo que nos propone nuestra madre la Iglesia: la Eucaristía celebrada con fieles... y cuanto más solemne, mejor!

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