martes, 28 de febrero de 2012

Dominica II Quadragesimae

Continuando con la práctica de proponer una antífona gregoriana para cada domingo nos centramos en el Domingo II de Cuaresma; lo sé, aún quedan días, pero algunos lectores del blog me han pedido que anticipe las entradas para poder ensayar con sus respectivos coros... así que a partir de ahora las entradas del domingo serán publicadas días antes. Si esto redunda en un bien pastoral... bendito sea Dios!

El evangelio que se proclamará el próximo domingo II de Cuaresma será el de la Transfiguración (Mc 9, 2-10), por ello, he seleccionado una breve antífona que nos propone el Graduale Romanum para la comunión: Visionem quam vidistis.


Visionem quam vidistis, 
nemini dixeritis, 
donec a mortuis resurgat Filius hominis 
(Mt 17,9)
De la visión que habéis tenido
no digais nada [a nadie]
hasta que resurja de los muertos [resucite]
el Hijo de los hombres [Jesucristo].

Después de la Antiphona ad communionem se nos propone salmodiar el salmo 44 (no tiene por qué hacerse necesariamente en latín), y después de cada estrofa retornamos a la antífona. De este modo, utilizando el Graduale nos dejamos guiar por las directrices que la Iglesia del Concilio Vaticano II, introducimos la lengua vernácula (en la salmodia), utilizamos la Palabra de Dios para orar cantando, etc. Sólo tenemos que poner un poco de nuestra parte para no dejar en el olvido tantos siglos de tradición litúrgica y musical.

Para finalizar incluyo una pequeña obra polifónica basada en esta antífona gregoriana Visionem quam vidistis del autor valenciano Ambrosio Cotes (siglo XVI). Al escuchar este breve motete podemos comprender porqué la Iglesia tiene en tan alta estima la polifonía clásica: bondad de formas, texto bíblico... en definitiva, una esmerada labor de "hablar" a través de la música del Inefable, de Dios.


Oscar Valado
Roma, 28 de febrero de 2012



4 comentarios :

  1. Cotes, el policoralista, preanuncia el barroco.

    Creo que fue él quien substituyó en la Catedral valenciana a un músico sublime, a un místico de la categoría de Ginés Pérez, uno de nuestros más grandes polifonístas, de una delicadeza y ternura melódica fuera de lo común

    Gracias por traernos a Cotes del territorio del olvido, y por recordarme al grandísimo Ginés Pérez.

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    1. Gracias a usted por compartir su saber y comentar esta entrada. Un fuerte abrazo.

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  2. Muchas gracias D. Oscar por el adelanto. Lo interesante del blog, es, además de aprender, si podemos, ponerlo en práctica, por lo menos, yo, lo voy a intentar y así, con la salida en Martes, me da tiempo. La idea de alternar el Castellano y el Latín, me parece una buena sugerencia, muy hábil, jeje
    La grabación de hoy, ESPECTACULAR, me la llevo en mente para todo el día y estar relajadita
    Y dejo una pequeña reflexión: "¿Por qué hay personas tan, tan, tan, tan, tan, tan, reacias a esta maravilla del Gregoriano?" Y como bien dijimos, no son los peques, porque a ellos les encanta el Latín y todo lo que sea aprender, en mi caso, prometo mandar en algún momento, la muestra
    Enhorabuena

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    1. Hola Sonia,
      me alegra saber que publicar las entradas con antelación te servirá para tu trabajo pastoral. Con respecto a lo que dices del latín y el castellano es sólo saber utilizar los recursos que tenemos. Tenemos en nuestra mano infinitas posibilidades, por qué no ponerlas en prácticas?
      Y sobre tu pequeña reflexión... qué decir? la mayoría de las veces que alguien se muestra reacio a algo es por falta de formación. No se puede ver todo blanco o todo negro, es la gran diferencia entre tradición y tradicionalismo. En ningún momento la Iglesia ha suprimido el gregoriano, es más, lo sigue promocionando como su canto propio, así como la polifonía y la música de órgano... pero como la Iglesia es sabia maestra accede a otro tipo de música pero jamás en detrimento de la anterior. Lo preocupante es escuchar, incluso por parte de clérigos, que el gregoriano es algo obsoleto y que carece de sentido en el siglo XXI... esto es no tener ni idea, porque al fin y al cabo, nuestra Iglesia está fundada en la Tradición y en la Palabra, también esto está obsoleto? Vayamos a lo fundamental, no al fundamentalismo.

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