viernes, 29 de marzo de 2013

Viernes Santo - "silencio"

En el día de hoy, durante la liturgia de Viernes Santo, se hace patente un protagonista que normalmente está latente en nuestras celebraciones: el silencio.

La celebración litúrgica de Viernes Santo comienza con un rito de entrada diferente de otros días: los ministros entran en silencio, sin canto, vestidos de color rojo, el color de la sangre, del martirio, se postran en el suelo, mientras la comunidad se arrodilla, y después de un momento de oración (en silencio) ante el altar desnudo, se dirige a la sede y dice la oración del dia.

Este silencio no es "porque sí", forma parte de la participación activa de los fieles, así lo expresa el Concilio Vaticano II en la Sacrosanctum Concilum 30:

Para promover la participación activa se fomentarán las aclamaciones del pueblo, las respuestas, la salmodia, las antífonas, los cantos y también las acciones o gestos y posturas corporales. Guárdese, además, a su debido tiempo, un silencio sagrado.

Este "a su debido tiempo", tal y como lo presenta la Ordenación General del Misal Romano 45, quiere decir:

Debe guardarse también, en el momento en que corresponde, como parte de la celebración, un sagrado silencio. Sin embargo, su naturaleza depende del momento en que se observa en cada celebración. Pues en el acto penitencial y después de la invitación a orar, cada uno se recoge en sí mismo; pero terminada la lectura o la homilía, todos meditan brevemente lo que escucharon; y después de la Comunión, alaban a Dios en su corazón y oran. Ya desde antes de la celebración misma, es laudable que se guarde silencio en la iglesia, en la sacristía, en el “secretarium” y en los lugares más cercanos para que todos se dispongan devota y debidamente para la acción sagrada. 

Pero en cuanto a la liturgia de hoy, el sagrado silencio, tiene un carácter muy acentuado en algunos momentos:

1. Rito de ingreso (sacerdote y pueblo oran en silencio)
2. Lectura de la Pasión (se guarda silencio en el momento de la muerte del Señor)
3. Adoración de la Cruz (se adora en silencio e intercalando los improperios)
4. Oración Universal (se guarda un momento de silencio después de cada petición)
5. Comunión (se puede hacer perfectamente en silencio)
6. No hay bendición ni despedida (el sacerdote se retira en silencio)

Por último. Son muchos los lugares que conservan la tradición de no utilizar el órgano (o algún otro instrumento) desde el "Gloria" de la celebración de Jueves Santo hasta el "Gloria" de la Vigilia Pascual el sábado por la noche. 

Que el silencio orante y penitente nos ayude a comprender mejor el misterio de la pasión, muerte y resurrección del Señor.

Oscar Valado
Roma, 29 de marzo de 2013



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