viernes, 28 de marzo de 2014

Prefacio del Domingo IV de Cuaresma

La Cuaresma puede ser una buena ocasión para profundizar y orar sobre algunos textos propios de este tiempo litúrgico. Para ello, dos buenos amigos nos hemos dado la mano (Corazón Eucarístico de Jesús y El Ciento por Uno) para elaborar una serie de entradas de tipo teológico-espritual y litúrgico-musical para aquellas personas que quieran orar con los textos de los prefacios de los domingos de Cuaresma del Ciclo A.

El prefacio del Domingo IV de Cuaresma lleva por título "El ciego de nacimiento" y guarda estrecha relación con el evangelio proclamado en este domingo (Juan 9, 1-41).

[Cristo] Que se hizo hombre
para conducir al género humano, peregrino en tinieblas,
al esplendor de la fe;
y a los que nacieron esclavos del pecado,
los hizo renacer por el bautismo,
transformándolos en tus hijos adoptivos.


“Se hizo hombre para conducir al género humano, peregrino en tinieblas, al esplendor de la fe”. Como un nuevo Moisés que guía al pueblo esclavo a la libertad, Cristo, por su encarnación conduce a la humanidad a la fe, a la luz y libertad, sacándola de las tinieblas del pecado, de la muerte, del sinsentido.

“A los que nacieron esclavos del pecado”. Por Adán reinaba el pecado y la muerte, y nosotros vivíamos recibiendo esa maldita herencia. Cristo rompe la maldición, nos salva del pecado como nuevo Adán para que donde abundó el delito, se desborde su misericordia.

“Los hizo renacer por el bautismo”. Salvados por las aguas bautismales pertenecemos a un nuevo linaje, el linaje del nuevo Adán, Cristo, y, por tanto, miembros de un pueblo nuevo, la Iglesia. ¡Es otra vida!, y como herencia, la patria celestial y la gloria con Cristo.

“Transformándolos en tus hijos adoptivos”. Todo lo habíamos perdido en Adán, pero por el Bautismo, Dios nos da más aún: ¡hijos!, hijos adoptivos, hijos en el Hijo, con los derechos del Hijo, con la intimidad del Hijo, llevando la imagen del Hijo en nosotros.

Como recurso para los sacerdotes que lo deseen compartimos también el audio de este prefacio del IV domingo de Cuaresma según la versión musicalizada del Misal Romano.





1 comentario :

  1. Buenos días don Oscar:
    ¡Tanto Monta!
    Qué bella oración y canto.
    Un abrazo.

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