jueves, 17 de septiembre de 2015

Taller de Música y Liturgia

Con motivo de la XXIII Semana de Formación para el Clero de Galicia, he tenido ocasión de dirigir un taller sobre "Música y Liturgia"; la experiencia, como de costumbre, ha sido muy positiva.

Comenzamos el taller con una actividad muy sencilla, cada sacerdote debía escribir en un papel el repertorio que le recomendaría cantar al coro, partiendo de la premisa de que tenían coro, organista... y todo lo que quisieran. Finalizada la relación de cantos comenzó la parte más teórica del taller en la que partimos de la íntima relación entre música y liturgia y las características de la música litúrgica. 

   MÚSICA                    Y     LITURGIA

La Iglesia define con muchísima claridad qué es la liturgia (cf. SC 10) y qué es la música (cf. SC 112) en el ámbito litúrgico: glorificar a Dios y santificar a los hombres.

    MÚSICA                    =     LITURGIA

Desde esta perspectiva, la música litúrgica tiene unas características muy concretas que la diferencian perfectamente de otro tipo de música.

1.     Primacía del texto. La música está al servicio del "texto"- esto es importante, indica que debe haber música, al servicio del texto, pero debe haberla. Pero ¿qué decir de los textos? Solo pueden ser de dos clases: textos de la Sagrada Escritura y de la Liturgia.
2.     Formas musicales al servicio de la liturgia. La música debe estar adaptada a la acción litúrgica. Incluir una forma de sonata, de ópera o de concierto no tendría sentido alguno, porque la liturgia tiene sus propias formas musicales (himnos, antífonas responsoriales, aclamaciones, etc.) para cada momento de la liturgia.
3.     Cuidado por la melodía en las composiciones. Esto beneficia a la primacía del texto y una mayor comprensión del mismo. Es la misma Palabra expresada en un discurso musical. 
4.     Asequible. Un canto debe ser "asequible" en su tesitura melódica y en sus formas rítmicas para poder ser cantado por todos los fieles. Aunque también cabe destacar que NO toda la participación de los fieles se reduce al canto. También con la oración, con las respuestas, con los gestos, y en el silencio... se participa.
5.     Clima espiritual que nos ayude a vivir el misterio que celebramos. Puede ser jubiloso, solemne, exultante, meditativo... Pero un canto litúrgico nunca debe llegar a la excitación de la asamblea. 

A continuación repasamos rápidamente lo que nos dice el Magisterio sobre la música litúrgica en la Sacrosanctum Concilium (capítulo VI) Musicam Sacram (grados de participación), deteniéndonos en la importancia de saber distinguir el ordinario y el propio de la Misa. 

Finalmente tomamos el repertorio que habían hecho al inicio del taller y repasamos si se correspondía con lo que nos pide la Iglesia. Esto nos dio pie a aclarar cuestiones importantes como: los "cantos de perdón", los cantos "interleccionales", los "cantos de paz", los "cantos de final"... y otra serie de cuestiones que estoy convencido han sido enriquecedoras para todos.









4 comentarios :

  1. Me ha encantado ver esta entrada. Me hubiera encantado cualquier día, pero hoy es Santa Hildegarda de Bingen, y parece que encaja con el día. Espero que su trabajo sirva para dignificar lo que es parte de la Liturgia y no un adorno. Muchas gracias por divulgar lo que en demasiadas ocasiones ha quedado oculto.

    Eduardo Martínez.

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    1. Muchas gracias por sus palabras, Eduardo.
      Un cordial saludo.

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  2. amigo mío, ¡¡estás hecho todo un maestro!! ¡Cuánto me alegra!

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    Respuestas
    1. jejeje. Siempre es una alegría leer palabras amigas. Vamos haciendo lo que podemos en medio de dificultades y obstáculos... pero ¿qué te voy a contar a ti que no sepas? Lo importante es dar... sin esperar nada a cambio.
      Un abrazo enorme.

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